Existe una medicina oficial, que, como se explica en la parte dedicada a la historia de la medicina, se remonta al Corpus Hippocraticum. Su práctica se basa en los conocimientos que se han acumulado a través de los años, en la tradición, y, fundamentalmente, en el método científico. La tradición indica el uso de una sustancia determinada; ésta se utiliza empíricamente y se trata de descubrir su correspondiente mecanismo de acción. Recálquese que, a semejanza de las demás ciencias naturales, utiliza el método científico. Sus observaciones, sus hipótesis, sus teorías deben verificarse, es decir, someterse al control experimental. La medicina oficial está representada por las doctrinas que imparten docentes e investigadores en las facultades sostenidas o controladas por el Estado y aceptadas por las academias y corporaciones científicas. Es, además, la medicina que aplican los organismos internacionales, en salvaguardia de la salud pública.

Esta medicina presenta actualmente un conjunto de ideas características de un espíritu nuevo. El pensamiento médico se encuentra en plena evolución, en parte porque los nuevos métodos de investigación permiten descubrir los mecanismos fisiológicos y fisiopatológicos, en parte porque comienza a interpretarse al hombre como ente total, como resultante de los factores biotipológicos, ambientales, económicos y sociales capaces de determinar reacciones específicas frente a los distintos factores patológicos. Es decir, iniciada la enfermedad, ésta adopta características especiales, de acuerdo con la particularidad de cada individuo. Frente a esta medicina oficial, también llamada científica o clásica, existen otras escuelas, que serán estudiadas a continuación.

Homeopatía

La medicina científica combate las enfermedades con medicamentos que surten un efecto contrario al proceso patológico, por lo que también se la llama alopática. Así, la acidez de estómago se combate con un alcalino. La homeopatía parte del principio de que cada medicamento provoca en el organismo sano una enfermedad semejante a la que puede producirse espontáneamente. Por esto combate cada enfermedad mediante sustancias cuyos efectos son similares a los síntomas producidos por aquélla. Parte del principio similia similibus curantur (lo semejante se cura con lo semejante), diametralmente opuesto al principio de la alopatía: contraria contrariis curantur. Se basa, además, en la potencialización de los medicamentos, lo que significa que el efecto de un fármaco crece a medida que aumenta su disolución. El problema esencial radica en saber si estas dos proposiciones son exactas. Ambas son posibles, pero ninguna ha sido demostrada experimentalmente. Para la medicina oficial, un resultado terapéutico es un hecho que debe poder reproducirse en serie en otros individuos, o experimentarse en animales.

La Medicina Naturista

El término expresa la obediencia a las leyes fisiológicas y a los agentes naturales. Sus principales postulados son: no intoxicar el organismo, relacionarse con los medios exteriores (aire, agua, etcétera), mantener una alimentación ecléctica, con alimentos poco elaborados, y, en lo posible, a su estado natural, y hacer ejercicios simples.

Los naturistas consideran que estas prácticas contribuyen a consolidar una raza viril. La enfermedad es para ellos un estado general que se produce como consecuencia lejana de faltas cometidas contra las leyes naturales; consideran los síntomas como reacciones de defensa. Terapéuticamente, tratan de descubrir el tipo de reacción de cada individuo según su temperamento y ejecutan un tratamiento individual, sobre todo higiénico y dietético.

La Acupuntura

Es un viejo procedimiento chino, introducido principalmente en Francia. Consiste en efectuar pinchazos de 2 a 3 milímetros de profundidad en determinadas zonas del cuerpo, con pequeños alfileres de puntas finísimas y sólidas.

Según los teóricos de este procedimiento, los órganos tendrían resonadores sobre la superficie del cuerpo en numerosos puntos situados en líneas denominadas meridianos. Los pinchazos transmitirían una enérgica incitación a los mandos nerviosos de los órganos. Reconocen también la existencia de catorce pulsos radiales diferentes, que indican el funcionamiento de los órganos internos.

Medicina y Agentes Imponderables

Porque se alejan totalmente de lo que es la práctica de la medicina, no serán considerados aquí la iriología, descubrimiento de enfermedad por las características del iris; la quiropráctica terapéutica basada en desplazamientos de la columna vertebral; ni las curas milagrosas por procedimientos especiales, como la rabdomancia,1posesión de un sexto sentido, la quiromancia, etcétera. Cualquiera de esas escuelas médicas puede tener razón, pero no lo ha demostrado, a diferencia de la medicina científica. La falla de tales escuelas radica en ignorar que el acto terapéutico es el producto de una ciencia basada exclusivamente en el método experimental y no en una mera práctica. Cualesquiera que sean sus aciertos, única mente pueden ser considerados así, es decir, como simples aciertos que se hallan desprovisto del rigor científico indispensable en tales casos. La misión de la medicina oficial, frente a esta escuelas o prácticas, no es rechazarlas sistemática mente, sino someter a la experimentación cada una de sus actuaciones y resultados, con el fin de que pueda quedar demostrada su veracidad o su falsedad y se les quite, así, todo halo de prodigio.

 

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