Las infecciones respiratorias agudas constituyen una de las principales causas de consulta a los servicios de salud. Ocupan junto con las enfermedades diarreicas los primeros lugares como causa de muerte en los niños menores de cinco años en los países en desarrollo. En los últimos años se ha reconocido la magnitud del problema y la posibilidad de reducir la mortalidad mediante acciones normalizadas de atención primaria de salud. Los cuadros más importantes por su riesgo de muerte en los niños son neumonía, bronquiolitis, laringitis obstructiva y complicaciones de la influenza. En la Región de las Américas alrededor de 1977 las tasas de mortalidad por influenza y neumonía en menores de cinco años variaron entre 616 por 100 000 habitantes en Guatemala y 11,8 en Canadá. Las diferencias son igualmente marcadas si se analizan los datos correspondientes a menores de un año de edad, pero con tasas más altas. En la Investigación Interamericana de Mortalidad en la Niñez las enfermedades respiratorias fueron causa básica o asociada de muerte en cerca de 40 por 1 000 menores de un año en países de América Latina y solo 3 a 4 por 1 000 en Canadá y EUA. Si bien las tasas se han reducido, la importancia de la participación de las infecciones respiratorias agudas como causa de muerte y la notable diferencia entre los países desarrollados y en desarrollo se mantiene en la actualidad.

Se cuenta con menos información en lo referente a morbilidad, debido principalmente a que las infecciones respiratorias no son de notificación obligatoria. Diversos estudios de la comunidad han mostrado que las infecciones respiratorias agudas son muy frecuentes cerca de cinco episodios por niño por año con cifras algo menores en el área rural. Esta frecuencia es muy similar en los países desarrollados y en desarrollo. La mayoría de los episodios son infecciones del tracto respiratorio superior y bronquitis, con una menor proporción de neumonías, bronconeumonías y bronquiolitis. Confrontando la similar incidencia de casos y la gran variación de las tasas de mortalidad es lógico pensar que factores socioeconómicos, de accesibilidad a servicios de salud, nutricionales y otros pueden aumentar la proporción de formas graves de infecciones respiratorias agudas en los niños en los países en desarrollo, y con ello el riesgo de morir por esas causas.

Se considera que los agentes víricos son causantes de la mayoría (95%) de las infecciones respiratorias agudas del tracto superior y de una alta proporción de las infecciones respiratorias agudas del tracto respiratorio inferior. El virus sindical respiratorio es la etiología más frecuente en los lactantes y puede producir formas graves en los niños pequeños. Otros agentes víricos frecuentes son los adenovirus, para influenza y virus influenza tipos A y B. Algunos virus producen con más frecuencia ciertos cuadros clínicos (por ejemplo, el virus sindical respiratorio la bronquiolitis), pero pueden determinar también otras localizaciones. En general los virus producen mini epidemias a lo largo del año y el conocimiento de esos ciclos puede permitir al clínico sospechar de un agente determinado. La edad del niño es también un factor determinante de la frecuencia de la etiología por cada tipo de virus. Las infecciones víricas predisponen a infección bacteriana secundaria por Staphylococcus aureus, Haemophilus influenzae y Streptococcus pneumoniae, por varios mecanismos.

La etiología bacteriana en las formas graves o la complicación bacteriana de un proceso vírico parece más frecuente en los países en desarrollo. En una serie de trabajos que incluían cultivo de material de punción pulmonar se aislaron bacterias, en más de la mitad de los casos sin tratamiento previo en países en desarrollo y en 22% en EUA. Son varios los factores de riesgo que determinan la gravedad del proceso. Uno de ellos es la edad, debido a una mayor tendencia al cierre de las vías respiratorias, mayor resistencia periférica y posibilidad de fatiga del diafragma en los niños pequeños. A esto se agrega el lento desarrollo del mecanismo inmunológico, menos conocido pero evidente en la menor protección otorgada por la vacuna antineumocócica en edades tempranas. Se conoce bien el efecto irritante del humo de tabaco y la contaminación atmosférica en general. En un estudio realizado en Inglaterra la incidencia anual de infecciones respiratorias agudas fue 15,4% en los niños con padres fumadores y solo 6,2% si no lo eran. La nutrición es factor determinante en la gravedad y evolución de las infecciones respiratorias agudas y la incidencia de formas graves es mucho mayor en los niños desnutridos. La alimentación con leche materna reduce la frecuencia de infecciones respiratorias agudas, así como la de episodios diarreicos.

Los recursos disponibles para reducir el riesgo de enfermedad grave y muerte por infecciones respiratorias agudas en los niños son limitados. Entre las acciones preventivas se cuentan algunas vacunas ya incluidas en el Programa Ampliado de Inmunización (contra la difteria, tos ferina, y el sarampión) y la educación de las familias, en especial de las madres, sobre los riesgos del hábito de fumar y las ventajas de la lactancia materna. Sin embargo, parece que el factor más importante para reducir rápidamente el riesgo de muerte es la accesibilidad a la atención de salud. En un estudio de Papua Nueva Guinea la letalidad por infecciones respiratorias agudas graves en menores de cinco años fue de 25% sin tratamiento y cerca de 2% en los niños con tratamiento. La accesibilidad al tratamiento oportuno tiene múltiples factores, de ellos, el que está más relacionado con la responsabilidad del sistema de salud y que tiene efecto inmediato es la oferta de diagnóstico en el primer servicio consultado cobertura a todos los niveles y el tratamiento simple, normalizado y gratuito.

 

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