
Se podría aceptar que la salud materno infantil en América Latina y el Caribe afronta problemas que responden al grado de agresividad del medio, al nivel de desarrollo alcanzado por la comunidad, a los recursos de salud de que dispone y al nivel de percepción que esa comunidad tiene de sus problemas de salud. Estos problemas pueden o no darse al mismo tiempo en todos los países y aun en zonas de la Región.
Esquemáticamente son:
- Problemas medico ambientales. La agresividad del medio se manifiesta en su grado máximo debido a falta de saneamiento ambiental y de medidas higiénicas básicas, provocando infecciones entéricas, enfermedades respiratorias, desnutrición, etc. Este tipo de problemas se soluciona con acciones que se ejecutan sobre el medio, tales como provisión de agua corriente y de alcantarillado, y la aplicación de una tecnología médica básica de fácil acceso. Sin embargo, muchos países se encuentran inmersos en este tipo de problemas. La respuesta se debe dar a través de programas de extensión de la cobertura de servicios básicos de salud.
- Problemas medico asistenciales. Requieren una tecnología médica altamente diferenciada. Se pueden resumir en la atención de la madre y del recién nacido de alto riesgo, la detección de las malformaciones congénitas y la atención de las enfermedades crónicas incapacitantes que requieren una tecnología médica de alta complejidad. La respuesta podría estar dada en centros de complejidad creciente, de acuerdo con la magnitud del daño que presenten o puedan presentar la madre y el niño.
- Problemas medico educacionales. Factores que limitan el adiestramiento y la educación del niño y que demandan la atención médica pediátrica. El retardo mental y los trastornos de la conducta son los exponentes más conspicuos de este tipo de problemas, que requiere una relación estrecha entre el educador y el equipo de salud. En última instancia, el educador es un integrante de este equipo que, como tal, es responsable de la salud del niño y por lógica extensión, de la salud de la madre y de la familia.
- Problemas medico psicosociales. Trastornos psicosociales que reclaman atención médica y que se relacionan con componentes objetivos de la comunidad y la familia: estructura familiar, urbanización, organización de grupos, utilización del tiempo libre, etc. Este esquema en tanto define problemas concretos sugiere los mecanismos sectoriales y extra sectoriales que deben instrumentarse para llevar a cabo las acciones de salud.
En tal búsqueda de medios que permitan la rápida ejecución de conjuntos de programas es clásica la división de la mortalidad en menores de un año en neonatal, menores de 28 días, y pos neonatal, desde los 28 días hasta los 11 meses 29 días. La primera está más relacionada con factores biológicos (mortalidad endógena) en tanto que la segunda sc vincula con factores socioeconómicos y derivados de la agresividad del medio (mortalidad exógena). La mortalidad pos neonatal sufre reducciones importantes con la aplicación de medidas de atención primaria de salud, mientras que la disminución de la mortalidad neonatal es más difícil porque requiere ingentes esfuerzos para promover servicios institucionalizados de mayor complejidad. Un paso trascendente en los niveles de salud del niño es el entrecruzamiento de los valores de estos dos componentes de la mortalidad infantil. La observación de que la mortalidad neonatal es superior a la pos neonatal, llamada también mortalidad infantil tardía, no implica, en su comienzo, que los mayores esfuerzos deban dirigirse a la atención perinatal.
Cuando se analizan los datos sobre mortalidad infantil proporcionados por los países de la Región para la evaluación del Plan Decenal de Salud se observa que un grupo de países muestra el entrecruzamiento de sus valores, mientras que otros grupos están muy próximos a lograrlo. En el primer grupo ya se ha alcanzado la meta trazada para el año 2000, en tanto que en pocos años un segundo grupo llegará a la meta. Un tercer grupo, seguramente, está lejos de lograr ese objetivo. Esta diferencia en cifras, además de tener un significado sustantivo con respecto a los problemas de salud y de las estrategias para su solución, señalan una desigual calidad de la vida entre unos y otros habitantes de los países de la Región. Más aún, la brecha que existe entre ellos se incrementa progresivamente. Llama la atención que resulte más fácil arbitrar esquemas de atención que requieren alta tecnología en los países ricos, que instrumentar medidas de atención primaria y de organización de servicios en los países pobres. De ahí que estimar la posibilidad de alcanzar las metas propuestas para el año 2000 siguiendo la tendencia alcanzada por cada indicador dejaría en muchos países un saldo negativo. Sin embargo, la decisión política juega, en este nivel, su máxima responsabilidad no solo en el sector salud sino también en la redistribución de la riqueza. Se requiere con urgencia un conjunto de medidas que permitan la articulación de todos los sectores productivos y sociales con el fin de lograr salud para todos en el año 2000.
