Procesos de medición de crecimiento en los infantes

Se ha logrado confeccionar las curvas y tablas para 13 dimensiones antropométricas, los estadios puberales, la edad de la menarquia y las normas de maduración ósea; se utilizó una muestra aleatoria representativa de todo el país. Primero se analizó la distribución de las distintas dimensiones. Se confirmó una distribución simétrica (gaussiana) de longitud supina, estatura, longitud vértexisquión, altura del sujeto sentado, circunferencia cefálica, diámetros biacromial y biilíaco y longitud del pie. Por el contrario, la distribución no era gaussiana sino asimétrica con una desviación hacia la derecha para dimensiones tales como el peso, las circunferencias del brazo, muslo y pierna y los tres pliegues cutáneos; estos datos se ajustaron mediante una transformación logarítmica. En cuanto al peso y la talla, los niños cubanos que residen en zonas rurales tienen valores inferiores a los que residen en zonas urbanas, pero la diferencia no es tan grande como la que se ha encontrado en otros países, alcanzando a los siete años una talla de alrededor de 2cm. También se hallaron diferencias entre las provincias, la mayor de las cuales fue la diferencia entre La Habana y Oriente, donde a los siete años alcanzó una diferencia de 2,4 cm en la talla. La circunferencia cefálica tiene valores muy similares a los informados para niños de Suecia y de Inglaterra.

Las normas nacionales para peso y talla muestran percentiles ligeramente por debajo dc los señalados para niños de Londres. particularmente en los primeros 10 años de vida. A partir de esta edad los valores se van separando, para terminar los cubanos alrededor de unos 4 cm por debajo de la talla de los ingleses. Sin embargo, cuando comparamos la estatura de la muestra nacional de Cuba a la edad de siete años con la muestra nacional de Reino Unido recogida en el seguimiento de los 11 000 niños de la cohorte del estudio perinatal a la misma edad, hallamos que los valores para los percentiles 3, 50 y 97son prácticamente idénticos. A todas las edades, el peso de los niños cubanos es inferior al de los niños de Londres. Esto pudiera tener dos razones: o bien los niños ingleses experimentan cierto sobrepeso o las proporciones de los segmentos del cuerpo son distintas. Nuestros estudios han demostrado que los niños cubanos tienen las piernas más largas y el tronco y la cabeza más corto que los niños ingleses, debido probablemente a la influencia genética africana. Es obvio que, a una misma estatura, con igual distribución de grasa y masa magra, los individuos con piernas más largas y troncos más cortos pesen menos, porque los dos cilindros que forman las extremidades inferiores son más livianos que el cilindro sólido que forma el tronco. Además, nuestros estudios también han señalado que el diámetro biacromial y el diámetro biilíaco son más estrechos en los niños cubanos.

En relación con los pliegues cutáneos, en los niños cubanos en ambos sexos, el pliegue tricipital siempre tiene valores inferiores al de los ingleses, mientras que el pliegue subescapular es muy similar. En vista de que los propios autores británicos consideran que los valores de sus pliegues son relativamente elevados y con tendencia a la obesidad, hemos comparado nuestros registros del percentil 50 con los de los niños suecos y encontrado que, a todas las edades y utilizando la prueba del signo, el pliegue tricipital de los cubanos es más delgado, mientras que el subescapular y el supra ilíaco tiene valores superiores. Este hecho sugiere una diferente distribución de la grasa en estas poblaciones.

La circunferencia del brazo ha sido considerada como un indicador muy útil y fácil de medir con el propósito de evaluar la nutrición en los niños, en particular entre las edades de uno y cinco años de edad. Se ha propuesto la cifra de 12,5 cm como el límite inferior para definir la normalidad en niños entre uno y seis años; el tercer percentil de los niños cubanos siempre está por encima de este valor a esas edades. En cuanto al desarrollo sexual en la etapa de la pubertad se han encontrado datos de gran importancia. Se realizó una estimación de la distribución de la edad de la menarquia en niñas de la muestra nacional comprendidas entre las edades de 8 y 18 años, utilizando el método statu quo con análisis de logit. Los datos fueron agrupados en 0.1 de año. El tamaño de la muestra alcanzó 13 143 niñas. La edad de la menarquia también se estudió por provincias. La prueba de x2 para la bondad del ajuste fue no significativa en todos los casos, indicando que una línea logit proporcionaba una descripción adecuada del fenómeno. Los estadios del desarrollo sexual se estudiaron en una muestra total de 26 319 individuos: 13 861 niñas y 12 458 niños, de 8 a 19 años. Los datos se procesaron utilizando un programa de computación logit análogo al empleado en el cálculo de la edad mediana de la menarquia y su distribución, e inscritos en papel especial con la transformación logit; los porcentajes acumulados se ajustaron a una línea recta. Las distribuciones fueron aceptablemente gaussianas de acuerdo con el paralelismo que se observó entre las líneas de los diferentes estadios, con excepción del estadio 5. La desviación estándar fue de 0,02 a 0,03 año para los estadios 2, 3 y 4. 

 

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