
En América Latina existen fuertes corrientes migratorias, tanto dentro de los países como de un país a otro. La mayor parte de los movimientos migratorios internos obedecen a razones económicas; las familias cambian de residencia en busca de mejores empleos y condiciones de vida más favorables. También es parte importante de la motivación el deseo de buscar mejores oportunidades para el desarrollo cultural y el avance académico de los hijos. La migración entre países obedeció en el pasado a razones semejantes. Ahora es cada vez más frecuente el desplazamiento de masas humanas en virtud de la guerra y de condiciones de inseguridad política. En uno y otro caso la consecuencia inmediata es el desarraigo. Las familias pierden sus vínculos con sus comunidades de origen, los niños se ven privados de sus amigos y separados de sus áreas de interés y todo el conjunto familiar está sometido a fuertes tensiones psicológicas, producto de la inseguridad, el desconocimiento del nuevo medio y la mayor vulnerabilidad del recién llegado. Los desajustes de la conducta y los trastornos emocionales son frecuentes en los niños de familias migrantes y más aún cuando se trata de niños refugiados separados de sus padres.
El trabajador primario materno infantil no solo debe ser capaz de identificar factores de riesgo, sino que también, en muchas ocasiones, debe intervenir en su modificación. Por supuesto que hay condiciones como la pobreza, el bajo nivel sociocultural, las actitudes y creencias, sobre las cuales no puede actuar directamente y solo puede denunciar los hechos y cuando es pertinente, referir los pacientes a las dependencias públicas y privadas que tienen que ver con el bienestar, la educación, los servicios públicos. Pero hay otros aspectos en los que puede tener parte más activa: la diseminación de información, la convocación de reuniones, el fomento de grupos de autoayuda, el fortalecimiento de las redes de apoyo social, o el diálogo y coordinación con otros agentes de cambio en la comunidad. Por ejemplo, puede trabajar con grupos de madres jóvenes para fomentar el abandono del uso del alcohol y del tabaco durante el embarazo; puede promover la formación de “’escuelas de padres’ donde se capaciten a las parejas en asuntos relacionados con la economía doméstica, los hábitos de estudio de los niños, la preparación psicológica para el parto, el seguimiento de los esquemas de inmunización y el cumplimiento de los tratamientos médicos, y muchas otras prácticas más. Además, esas habilidades deben enseñarse de una manera sistemática y continua y no siguiendo la inspiración del momento. Más aún, los trabajadores primarios de salud deben recibir apoyo y guía del resto del sistema. Los cuidados secundarios y terciarios, obedeciendo a las mismas razones expuestas, deben incorporar el componente psicosocial tanto en el momento de realizar sus planes como al ejecutarlos. De otra manera las acciones que se inicien en los servicios primarios quedarían truncas y sin continuidad. En consecuencia, es necesario que los niveles de decisión adopten con vigor el nuevo enfoque, y que los centros que forman personal, en todos los niveles, incorporen el estudio de los factores psicosociales y de las técnicas para modificarlos, como un elemento importante de los planes de estudio.
Nutrición de la mujer.
Nuevos enfoques en relación con la maternidad. Este trabajo se centra en la alimentación de la mujer y más que hacer una revisión exhaustiva de los conocimientos actuales en relación con la nutrición y la reproducción, sobre lo cual existe muy amplia información intenta sugerir nuevos enfoques al problema de la nutrición de la mujer para mejorar su maternidad.
Enfoque de riesgo
Se parte del reconocimiento de los factores de riesgo en el proceso de la maternidad, los cuales asumen diverso peso relativo según las circunstancias, inclusive temporales, de las interacciones del hospedero, el agente y el ambiente. Otro punto de partida es el concepto de que cada factor de riesgo o conjunto de ellos debe, en principio, dar origen a acciones correctivas cuyo impacto es la prevención del daño. Idealmente, la abolición del factor de riesgo logra un efecto que perdura más allá del hecho reproductivo único, es decir, tiene un efecto preventivo para futuros actos reproductivos. Existen amplias pruebas de que el riesgo de un desenlace insatisfactorio del proceso reproductivo por parte de la mujer (embarazo y lactancia) es mayor cuando en la mujer existen una o varias de las circunstancias que se enuncian a continuación:
Factores de riesgo biológicos
- Talla y circunferencia cefálica materna en los percentiles inferiores de la distribución normal, estas medidas pueden ser aún más reducidas. En países en desarrollo y en poblaciones marginadas ambas características sugieren alteraciones tempranas en el crecimiento de la mujer.
- Peso pre gestacional bajo en términos absolutos (kilogramos) y en relación con la talla (kilogramos por centímetro de talla). El riesgo es mayor si el bajo peso persiste durante el embarazo y se asocia con un aumento de peso insuficiente (por ejemplo, aumento de peso menor de 3 kg a la semana 30 de embarazo). Si el peso pre gestacional es normal o elevado tanto en términos absolutos como relativos, la importancia del aumento de peso durante la gestación es relativamente menor.
- Baja masa corporal magra antes o durante el embarazo, o en ambos períodos, lo que significa una menor masa proteica (con predominio de la masa muscular).
- Intervalo corto entre embarazos.
- Paridad mayor de cinco.
- Embarazo antes de los 17 o después de los 35 años.
- Embarazo complicado por infecciones, hiperémesis, hemorragia, toxemia, anemia grave, diversas deficiencias nutricionales graves, toxicomanías, alteraciones emocionales y otros procesos patológicos (por ejemplo, diabetes).
- Crecimiento uterino (altura uterina) por debajo del percentil 10de normas aceptadas.
- Embarazo múltiple.
- Historia previa de trastornos en la función reproductiva, la que incluye nacimientos previos de niños de bajo peso.
- Actividad sexual en las últimas semanas del embarazo.
- Actividad física “‘excesiva”.
