
América Latina y el Caribe presentan niveles de mortalidad del niño más bajos que África y Asia, y más elevados que los que se observan en los países desarrollados. Se trata de una región en transición, que cuenta con sistemas de salud de un relativo desarrollo y cobertura mediana, y en la que existe una considerable posibilidad de aplicar tecnologías apropiadas. De allí que el estudio de la mortalidad en los primeros años de vida edad en la que se pueden obtener mayores resultados con un menor costo sea de permanente interés y utilidad. Sin embargo, el adecuado conocimiento de la mortalidad infantil se ha visto restringido por múltiples deficiencias en las estadísticas vitales, y con frecuencia los datos no son confiables a primera vista. Existen deficiencias tanto en el registro de los nacidos vivos como en el de las defunciones. La omisión de muertes es más frecuente a medida que se reduce la edad, por lo que en general son más confiables los datos sobre mortalidad de 1 a 4 años.
La principal fuente de datos han sido los informes sobre Las condiciones de salud en las Américas de la Organización Panamericana de la Salud. A ella se han agregado publicaciones de los países y datos obtenidos de otros organismos internacionales. Cuando la información de las fuentes difería se hizo un esfuerzo para seleccionar la más confiable. Para eso se aplicaron las estimaciones de su registro con que se cuenta para varios países de la Región. De un total de 30países independientes se obtuvieron datos sobre 24 y, aun así, algunas cifras son producto del su registro de estadísticas vitales. Asimismo, las dificultades y restricciones para el análisis de los datos se multiplican cuando se compara información que proviene de países con diferentes sistemas de registro y diverso grado de desarrollo. No obstante, la consideración de las cifras disponibles no representa un ejercicio ocioso y su análisis proporciona información de interés, a la vez que implica el reconocimiento del esfuerzo que significa la obtención y elaboración de esos datos. En la salud pública de los países en desarrollo saber interpretar adecuadamente los indicadores de salud a pesar de sus limitaciones ha sido un reto constante. A continuación, se analiza la mortalidad del niño en las Américas teniendo en cuenta varios parámetros: la mortalidad infantil con sus componentes neonatal y pos neonatal; la mortalidad en niños de 1 a 4 años, y las principales causas de muerte infantil y de 1 a 4 años con especial referencia a las enfermedades evitables con acciones de atención primaria de salud.
Para el análisis por subregiones los países que proporcionaron datos se incluyeron en las siguientes categorías:
1) América del Sur Tropical Brasil (área de información), Colombia, Paraguay (área de información), Perú y Venezuela.
2) América del Sur Templada Argentina, Chile y Uruguay.
3) América Central, Caribe Antigua, Bahamas, Barbados, Cuba, Guadalupe, Granada, Jamaica, Martinica, Montserrat, Puerto Rico, República Dominicana, San Cristóbal Nieves, San Vicente, Santa Lucía y Trinidad y Tabago.
4) América Central Continental Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá.
5) América del Norte Bermuda, Canadá y Estados Unidos.
Niveles de mortalidad del niño en las Américas
Mortalidad infantil o de menores de un año
Las consideraciones anteriores constituyen un marco de referencia para analizar las tasas de mortalidad infantil de acuerdo con los datos facilitados por los países, incluyendo el año más reciente en que estuvieron disponibles. Son de conocimiento general las dificultades y restricciones para obtener la tasa de mortalidad infantil. Se puede afirmar que los principales factores condicionantes del subdesarrollo afectan también los sistemas de registro. De ahí que algunas de las cifras obtenidas sean el resultado de un evidente su registro de estadísticas vitales.
Durante el período comprendido entre 1960 y 1980 se observa un descenso de la mortalidad infantil para las tres regiones de las Américas, así como en todos los países que la componen. América del Norte presentó la tasa menor de mortalidad infantil, seguida por América Central y América del Sur. En esta última la tasa de mortalidad infantil es casi tres veces mayor que en América del Norte. Entre 1960 y 1980 la tasa de mortalidad infantil decreció en América del Norte de 26,2 a 13,6 por 1 000 nacidos vivos, esto es 48,1%. En América Central esta tasa varió de 70,4 en 1960 a 48,3 en 1975, es decir, disminuyó un 31,4%. En América del Sur descendió de 84,0 en 1960 a 49,2 en 1980, que representa una reducción del 41,2%. En consecuencia, la mayor proporción de descenso corresponde a América del Norte.
Si se evalúa la tendencia de mortalidad infantil de 1968 a 1978 siguiendo el criterio de agrupación subregional (cuadro 2), la baja porcentual de mortalidad infantil en orden decreciente fue de 45,0% en el Caribe, 41,1% en América del Sur Templada, 36,8% en América del Norte, 32,3% en América del Sur Tropical y 14,5% en América Central Continental.
En cuanto a la mortalidad infantil por países, Brasil, Chile, Dominica, Montserrat, República Dominicana, San Vicente y Santa Lucía presentaron una tasa mayor que 100 para algún año del período en estudio. En 1975 solo un país, Brasil, presentó una tasa mayor que este valor (102,4 por 1 000 nacidos vivos).
