En sus comienzos, la medicina egipcia fue mística y sacerdotal. Después, el contacto del hombre egipcio con la naturaleza y su amor por la técnica hizo que aplicara a la medicina sus conocimientos fisicoquímicos; ya no buscaba Ia interpretación mágica de los síntomas, sino que veía en ellos el signo de una determinada enfermedad. Las fuentes históricas de la medicina egipcia son un conjunto de papiros médicos, fundamentalmente tres: el de Ebers, el de Brugsch y el de Smith. Este último, descubierto por Edwin Smith, es el más completo tratado de cirugía del mundo antiguo. Data del año 1700 a. de J.C., pero es copia de otro mucho más antiguo, escrito en el año 3000 a. de J.C. Todos los casos están tratados de igual manera; comienzan por el examen del enfermo, al cual siguen el diagnóstico, el pronóstico, y, finalmente, el tratamiento. En el texto no se mencionan los medios mágicos de curación, sino que se habla repetidamente del arte del médico, lo que indica que existían escuelas de medicina que formaban cirujanos independientemente de las castas sacerdotales. El papiro de Ebers contiene casi mil recetas. Los remedios más usados eran la levadura, el aceite.

Es digna de mencionar la legislación higiénica; la vida de Ios egipcios era regulada por leyes especiales emitidas como prescripciones religiosas. El ejercicio de la medicina estaba regido por disposiciones particulares. Según Heródoto, la medicina egipcia se hallaba dividida de tal modo que cada médico sólo curaba una enfermedad. Diodoro Sículo expone que, durante la guerra, los enfermos eran curados gratuitamente, pues los médicos recibían compensación del Estado.

Con la sumisión de Egipto al dominio de los persas decayó la medicina, que llegó a ser ejercida por los charlatanes. No obstante, se transmitió a los griegos lo fundamental de las ideas de los egipcios acerca de la misma.

La Medicina en Israel

El pensamiento médico del mundo oriental, particularmente el mediterráneo y el egipcio, pasó a Israel donde fue filtrado y elaborado según la concepción monoteísta. Por esto se decía que sólo a Dios correspondía la gran función de curar; ya que de Dios provenían los males, que eran interpretados como castigos por los pecados. La medicina la ejercieron entonces los sacerdotes, que por ser intermediarios dc la voluntad divina tenían la facultad de curar. Puesto que no cabía imaginar la existencia de un alma sana en un cuerpo enfermo, se dio extraordinaria importancia a las prácticas higiénicas, acompañándolas de gran misticismo. Así surgieron la circuncisión, la prohibición de ingerir determinados alimentos, las abluciones a los huéspedes, el baño antes de penetrar en el templo y la higiene de la mujer durante el período menstrual.

La Medicina Persa y la de la India

Tanto la medicina persa como la de la India parecen tener vinculación, por lo menos en sus orígenes, con la mesopotámica. Los fundamentos de la medicina persa se encuentran en los libros del Avesta, que describen los rituales de purificación necesarios para alejar a los espíritus malignos, origen de todos los males. La invocación a los dioses, la fe, los ritos y la lectura de los textos sagrados constituyeron el fundamento de la curación, lo que demuestra que poseían una concepción mágica de la etiología de las enfermedades. Como toda medicina oriental, la medicina de la India fue primero empírica y luego sacerdotal. Mientras los sacerdotes mantenían sus prácticas médicas encerradas en fórmulas mágicas, adquirió gran importancia y desarrollo la medicina práctica, fundadora de una patología basada en la desarmonía de tres humores el espíritu, la bilis y la flema constituyentes de la parte vital del organismo. Los textos médicos se caracterizan por su precisión, por su exacta construcción sistemática, por la importancia asignada al examen médico y al diagnóstico cabal. Un aspecto muy importante fue el desarrollo de la cirugía, cuyos conocimientos están contenidos en el Libro de Susruta. El nivel alcanzado por ésta coloca a la medicina de la India en un plano de superioridad con respecto a la hipocrática.

La Medicina China

Según la tradición fue fundada por el emperador Shen Nung, quien en el año 2800 a. de J. C. habría compilado un libro en el que se mencionan cien remedios. La patología china derivaba de la concepción de la existencia de dos principios: el Yang y el Ying; la desarmonía de éstos provocaba las enfermedades. El diagnóstico, dominado por la teoría del pulso, llegaba a diferenciar doscientos tipos diversos. Lo más importante del legado chino es su farmacopea, que en el siglo xvi contó con 56 volúmenes donde eran detallados 2.000 medicamentos.

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