
Las infecciones urinarias, frecuentes en mujeres en edad reproductiva dentro de las clases socioeconómicas desprotegidas, y las infecciones parasitarias intestinales, en población general en zonas rurales y periurbanas de países tropicales, constituyen problemas serios en la mujer y en la familia en general. El grupo de infecciones de transmisión sexual adquiere especial relevancia por su extensión geográfica, por afectar a todas las clases sociales, por sus implicaciones sobre la salud de la mujer y sobre la sociedad. Desde el punto orgánico estas enfermedades crean un problema en la mujer, debido a trastornos del sistema reproductor, de los cuales el más grave es la enfermedad pelviana inflamatoria y complicaciones como infecciones recurrentes y trastornos de la fecundidad, inclusive la esterilidad. El embarazo ectópico, principal causa de mortalidad materna, es siete veces más frecuente en mujeres con antecedentes de enfermedad inflamatoria pelviana. Además, las enfermedades más diseminadas y frecuentes en este grupo blenorragia e infección por clamidias pueden infectar al hijo con consecuencias graves en forma de secuelas (ceguera), morbilidad pulmonar y muerte, lo que complica el panorama de la mujer por el complejo de culpa que ocasionan. Es insuficiente la información disponible sobre incidencia y comportamientos sexuales, y si a ello se suman los tabúes sociales, el resultado es una escasa atención del problema en los programas de educación y salud. Estas enfermedades, por su naturaleza, actúan como discriminatorias contra la mujer porque tienen síntomas y evolución sórdidos y difíciles de reconocer; su tratamiento es más complicado; la gravedad es mayor (en el herpes simple hay asociación con el cáncer de cérvix uterino); ocasionan esterilidad y producen infección del recién nacido. Así pues, es necesario tomar medidas tales como: a) involucrar más elementos femeninos al contingente de trabajadores de salud; b) impartir educación en salud para la prevención y el reconocimiento oportunos, y c) incluir normas técnicas específicas para el diagnóstico y tratamiento de las infecciones y sus complicaciones dentro de los programas de salud de la mujer y de la familia.
Problemas relacionados con el cuidado de la salud de la mujer y de la familia
En los últimos años han progresado la tecnología y los conocimientos en el campo específico de la salud de la mujer. Sin embargo, las masas de población urbana y de áreas periféricas de las ciudades han permanecido prácticamente marginadas de estos progresos. En los primeros decenios del siglo se han producido retrocesos en la esfera de la salud de la familia hacia un cuidado individualizado, sobre todo biológico y desvinculado de los factores sociales y ecológicos. Aun así, dejan mucho que desear las coberturas, concentraciones, oportunidad y calidad de la atención de las referidas poblaciones de América Latina. Los siguientes son solo algunos ejemplos. El control prenatal precoz y continuo con supervisión médica, dental, nutricional, educación y preparación para la maternidad tenía coberturas muy bajas para ciertos países a finales del decenio de 1960. Por ejemplo, Guatemala tenía una cobertura de 7,1 por 100 nacidos vivos, Nicaragua 15,7, Venezuela 16,7, y Ecuador 20,5.
En esa época la atención institucional del parto presentaba cifras bastante satisfactorias. Sin embargo, países como Haití con 10,1% de los partos institucionales, Paraguay con 18,6, Honduras con 19,8 y Colombia con 29,3, comparados con Chile con 80,6 y Barbados con 71,9, ilustran coberturas muy bajas, lo que significa que la atención durante el nacimiento de gran número de niños estuvo a cargo de personal empírico a domicilio. Es probable que estas coberturas hayan mejorado de manera significativa en algunos países, pero aún quedan muchos nacimientos al margen de estos servicios básicos. También a finales del decenio de 1960 la atención de la mujer durante el puerperio crítica en el cuidado de la madre pues permite la revisión ginecológica, la promoción de aspectos importantes de la vida familiar, la consolidación de la lactancia natural y la supervisión precoz del niño no alcanzaban a 5% y en la mayoría de los países aún continúa en niveles muy bajos.
En cuanto al saneamiento ambiental, el problema de la vivienda es extremadamente crítico para grandes grupos de familias en áreas metropolitanas donde el hacinamiento, la promiscuidad y las condiciones de espacio y abrigo son precarias e incompatibles con cualquier objetivo familiar y con la salud de los grupos vulnerables. La disponibilidad de servicios de agua potable es insuficiente en las zonas rurales y en el medio urbano, en especial en áreas periféricas de grandes urbes. El problema afecta de cerca a la mujer y a los niños. Se calcula que en algunas regiones la mujer emplea hasta tres horas diarias en el acarreo de agua desde zonas distantes y de difícil acceso. El alcanzar objetivos sociales ineludibles por parte del sector salud, apoyado por otros sectores y por la comunidad, exige que el cuidado de la salud de madres y niños se caracterice por el énfasis en la promoción de salud y en la prevención; la accesibilidad geográfica, económica, cultural y funcional; la calidad de los servicios; la continuidad; la participación comunitaria, y las amplias coberturas. Estos atributos son las metas desafío que tienen que enfrentar los sistemas de salud mediante la estrategia básica de atención primaria de salud. Los problemas que se han esbozado a grandes rasgos, relacionados con las insuficientes coberturas y con los limitados resultados de los esfuerzos desplegados para solucionarlos, requieren enfoques como:
- a) reorientación y redistribución de recursos para beneficiar a toda la población, concentrándolos en las poblaciones y familias desprotegidas; esta es fundamentalmente la base de la aplicación del enfoque de riesgo
- b) desarrollo de mecanismos que aseguren la colaboración y articulación intersectorial para la solución global de los problemas
- c) participación de la comunidad en la definición de necesidades y en la implantación de los planes de salud. En este sentido, debe tenerse muy en cuenta la participación de la mujer ya que es la persona clave en el contexto familiar
- d) apoyo a los recursos familiares y comunitarios con el fin de lograr la auto atención de la salud familiar
- e) armonía entre los sistemas informales y formales de salud
- f) prioridad a las necesidades y problemas de la mayoría de las familias más necesitadas
- g) utilización de tecnologías apropiadas, adecuadas a las necesidades, estilos de vida y valores culturales
Los principios de equidad, justicia social, compromiso con las necesidades y con las aspiraciones auténticas de las familias, deben ser los ejes orientadores de las políticas de salud y desarrollo, ya que pueden convertirse en la clave para disminuir las enormes disparidades en la calidad de vida de millones de habitantes en América Latina y el Caribe, situados en las fajas de pobreza e indigencia. Dichos principios tornarían más viable el cometido de proporcionar los medios y condiciones para una satisfactoria estructuración jurídica de las familias; para su estabilidad económica y laboral; para una procreación deseada y responsable en ellas; para una armonía psicosocial entre sus miembros y para su saludable incorporación en las sociedades que componen, base de la paz dentro y entre los países del mundo.
