Problemas de salud de la mujer y la familia

Las mujeres comparten con los demás miembros de la familia y de las sociedades los niveles de salud determinados por los factores biol6gicos, demográficos, sociales y ecológicos. Además, ellas constituyen un grupo vulnerable a ciertos problemas específicos, en virtud de su propia naturaleza. De una manera global, los principales problemas específicos de salud de la mujer y de los niños (elementos que mayor vulnerabilidad concentran en la familia) en América Latina y el Caribe pueden encuadrarse en cuatro categorías: los inherentes al proceso reproductivo; los que se refieren a la nutrición; los vinculados con las enfermedades infecciosas, y los relacionados con la insuficiente respuesta social a las necesidades, en especial en cuanto al sector salud y a su capacidad de articularse con otros sectores de beneficio social.

Conviene señalar dos cosas: a) que en el trasfondo de estos grupos de problemas se encuentran los desequilibrios y los factores originados o presentes en los sistemas biológico (genético), social (factores socioculturales, socioeconómicos y relacionados con atención de la salud) y ecológico; b) que, así como los sistemas mencionados y los factores que de ellos emanan están muy relacionados entre sí e interactúan, también los problemas resultantes están interrelacionados e interactúan. Estas dos circunstancias hacen que las soluciones no puedan ser simplistas o aisladas. Aquellas deben estar dirigidas al control de los factores básicos asociados a los problemas principales de salud, factores que resultarán aparentes en el estudio epidemiológico de dichos problemas. Esto implica la necesidad de desarrollar acciones multisectoriales y multidisciplinarias y la necesidad de la participación de los individuos, familias y comunidades en el cuidado de su propia salud. A continuación, se hace una breve descripción de algunos aspectos relacionados con los grupos de problemas.

Problemas inherentes al proceso reproductivo

Regulación de la fertilidad. Son bien conocidos los efectos de las elevadas tasas de fecundidad en la salud de las mujeres y de sus hijos El número muy alto de embarazos y el espaciamiento muy corto entre ellos, así como los embarazos en madres muy jóvenes o muy mayores, dan origen a condiciones de alto riesgo y de elevadas mortalidad materna, perinatal, neonatal e infantil. De la misma manera, queda afectada la salud de otros niños en la familia, sobre todo la de los muy pequeños, que dependen del cuidado materno y de su alimentación. El peso al nacer, que es el indicador más importante de la salud de madres y niños, así como la sobrevivencia y calidad de vida del niño están comprometidas debido a factores que interfieren con el éxito de la función reproductiva desde el punto de vista cualitativo.

La influencia de la paridad (orden de nacimiento) adquiere especial relevancia cuando se estudia en relación con la edad materna. Dos observaciones aisladas pueden aparecer como contradictorias. Es sabido que la mortalidad neonatal e infantil (y la incidencia de bajo peso y dc mortalidad infantil por desnutrición) aumenta con el incremento dc la paridad. A su vez, la mortalidad neonatal e infantil y la incidencia de bajo peso son mayores en la mujer muy joven. ¿Cómo se pueden conciliar estos efectos? La respuesta surje cuando se estudian los efectos a la luz de las dos variables: paridad y edad materna. Por una parte, la mortalidad infantil y neonatal aumentan con la paridad en todos los grupos de edad materna, pero en las madres muy jóvenes ya es excesiva en el primer nacimiento y aumenta a tasas más altas en los subsiguientes, en relación con otros grupos de edad materna. Por la otra, las madres muy jóvenes dan origen a mayor incidencia de nacidos vivos con bajo peso y esta incidencia aumenta con la paridad. Los factores mencionados (fecundidad, edad materna, intervalos intergenésicos) y sus efectos en la normalidad del proceso reproductivo, están afectados por:

  1. a) nivel social, educación, empleo, ingresos familiares, accesibilidad y utilización de recursos de salud, integridad y estabilidad de la familia, en particular en cuanto a la presencia de los padres y condición marital, hábitos culturales y comportamiento de los adultos en la familia.
  2. b) estado de salud de la madre y de los otros miembros de la familia, sobre todo la de los niños pequeños. El aspecto nutricional desempeña un papel fundamental, así como la presencia o ausencia de procesos mórbidos orgánicos (infección urinaria, hipertensión, etc.) y de los factores ecológicos.

Problemas referentes a la nutrición

El factor nutricional, además de vital, es absolutamente necesario para el éxito de los procesos de reproducción, crecimiento, desarrollo y maduración y para la normalidad de los procesos de socialización y envejecimiento. Se hace especialmente crítico en el ciclo reproductivo y en las etapas e interfases más vulnerables del ciclo vital. Las deficiencias nutricionales (la deficiencia proteína energética en especial) constituyen el problema de salud pública más grave de América Latina, sobre todo cuando se lo mide en sus graves repercusiones sobre el crecimiento fetal, el crecimiento y desarrollo del niño, la capacidad de lactar y de desempeño laboral y cuando se consideran las repercusiones transgeneracionales.

Nutrición y proceso reproductivo. Con respecto a la nutrición, el aumento de los requerimientos durante la gestación, así como los problemas asociados, están determinados: a) por la edad materna; en madres muy jóvenes, con sus propios procesos de crecimiento físico aún incompletos, actúan factores biológicos, sociales y psicológicos que dan lugar a números más altos de productos de embarazo nacidos prematuros y con bajo peso para la edad gestacional, en comparación con madres en edades más propicias para la reproducción; b) por las demandas nutricionales necesarias para el crecimiento fetal, y c) por el espaciamiento intergenésico que, cuando es muy breve, produce y agrava la deficiencia nutricional con el correspondiente efecto negativo sobre los productos de las gestaciones.

La desnutrición materna va unida a la interacción de dos efectos opuestos. Por una parte, la amenorrea posgestacional es más prolongada con lo cual los espacios intergenésicos deberían ser más prolongados, Pero por la otra, disminuye el poder preventivo de la lactancia para una nueva gestación debido a los efectos negativos de la desnutrición sobre la capacidad de las madres para lactar.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *