
Se presenta la evolución de la tasa de mortalidad infantil, discriminada en sus componentes neonatal y tardía de 1970 a 1979 para la población de residentes de la ciudad de Buenos Aires. En el análisis de estos indicadores se observa una tendencia decreciente en todas las tasas; este fenómeno es mucho más marcado en la tasa de mortalidad infantil tardía con una disminución del 65% en el decenio, contra el 35% de la tasa de mortalidad neonatal. Se estima que durante el período de 1980 a 1984 se consolidará la tendencia decreciente de la tasa de mortalidad infantil tardía y no sufrirá grandes oscilaciones la tasa de mortalidad neonatal.
Letalidad por diarrea
Esta patología puede emplearse como control de enfermedades cuya mortalidad puede ser evitable por actividades de atención médica primaria. A través de los resultados obtenidos se demuestra la utilidad de la aplicación de programas específicos basados en una amplia cobertura de la población expuesta al riesgo. Se destaca asimismo la efectividad de los medios de comunicación social que propendieron, a través de acciones de educación para la salud, a prevenir la enfermedad, promover la consulta precoz y el tratamiento oportuno en el sistema institucionalizado de salud. La letalidad hospitalaria por diarrea ha experimentado una marcada disminución y también se ha producido un descenso de las defunciones infantiles en las cuatro últimas temporadas veraniegas. Estos resultados indican la necesidad de aplicar programas específicos en los que se estimule la consulta y el tratamiento precoz, se utilicen técnicas actuales de rehidratación oral en forma ambulatoria y se planifiquen y programen los servicios según niveles de complejidad.
Indicadores seleccionados de la actividad hospitalaria
La tendencia a visualizar los servicios como sistemas dentro de las organizaciones modernas es cada vez mayor. La evaluación escapa por lo tanto a esta línea de pensamiento y deben crearse instrumentos para el análisis de cada una de sus etapas. De ahí que se distinga la evaluación de la cobertura, la productividad y la producción. La demanda de la población al traducir en forma efectiva sus necesidades de salud representa la entrada al procesador, en este caso el hospital. En áreas programáticas urbanas es difícil fijar el universo al que debe servirse; el análisis desagregado de la demanda (por lugar de residencia y nivel de prevención) puede utilizarse como indicador indirecto de cobertura. Por otro lado, están los recursos humanos, materiales y físicos que al entrar al sistema condicionarán su segunda etapa. Estos recursos se pueden evaluar mediante las condiciones de eficiencia, instrumento que ha desarrollado la Escuela Sanitaria Argentina a partir del área materno infantil.
Indicadores de la atención médica primaria
Los indicadores generales para la evaluación de la atención médica primaria en el Hospital Donación Francisco Santojanni comprenden los aspectos mencionados de la cobertura, la producción y la productividad. El primer grupo de indicadores se refiere en forma indirecta a la cobertura de la población materno infantil residente en la ciudad de Buenos Aires y en el área. La norma es baja (40 y 30% respectivamente) dada la ubicación del establecimiento en la periferia de la ciudad que lo compromete a satisfacer una amplia demanda proveniente del conurbano bonaerense.
En lo que se refiere a las prestaciones que se brindan a los niveles primario y secundario de prevención, en el primer nivel se clasifican los controles del lactante, los certificados prenupciales y las vacunaciones efectuadas y se computan tres de ellas por una consulta con el fin de homogeneizar las unidades evaluadas. En la prevención secundaria se computan las prestaciones toco ginecológicas, inclusive el control prenatal, ya que este tiene por finalidad el diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno de los daños que pueden afectar a la madre o al producto de la concepción. La norma indica para la prevención primaria más del 55% de las consultas del grupo materno infantil, para la prevención secundaria más del 35% y aproximadamente 10%queda reservado a la rehabilitación.
La producción se evalúa con el promedio diario de consultas, la concentración de consultas y la relación entre controles prenatales y partos asistidos. La norma del primero relaciona las consultas por programas con el número de días hábiles del período. La concentración de consultas para el área materno infantil debe ser más elevada que para el resto de la atención, ya que sus dos especialidades (pediatría y obstetricia) tienen como actividad modular el control de la salud, y para el grupo se estima que debe ser superior a tres. El número de controles prenatales por parto debe superar las cuatro prestaciones. La productividad se evalúa con el promedio de consultas por hora médica cuya norma debe estar entre tres y cinco, y el promedio diario de consultas por posición entre 30 y 50 prestaciones cuando estas funcionan entre 10 y 12 horas diarias. Para los departamentos materno infantiles la relación ingreso por consulta es 1 a 15; para los hospitales generales la norma es 1 a 30; estas diferencias se deben al hecho de que en un departamento materno infantil la asistencia del control prenatal culmina siempre en una internación.
