
Aunque hay recomendaciones del PAI de carácter global que comprenden vacunas contra seis enfermedades, cada país debe tomar la decisión sobre las vacunas que han de emplearse y la zona geográfica por cubrir. Para proporcionar cobertura a toda la población como objetivo, lo mejor puede ser una combinación de tácticas y no una sola. La OMS recomienda que primero se preste atención a la inmunización de niños y embarazadas que ya hacen uso dc los servicios de salud existentes. Luego pueden comenzar las actividades externas a partir de centros fijos y por último extender la cobertura en todo el país aprovechando la experiencia obtenida con unidades fijas. Para decidir acerca de las tácticas adecuadas como el uso de equipos móviles o de programas basados en servicios de salud fijos pueden determinarse los datos sobre la magnitud de la morbilidad y mortalidad por enfermedades evitables mediante vacunación a partir de encuestas o de registros de los servicios de salud. Por ejemplo, en muchos países en desarrollo los datos muestran que el sarampión y la tos ferina son causas importantes de morbilidad y mortalidad, en tanto que la difteria no lo es.
Con los datos reunidos sobre los problemas de salud, pueden fijarse objetivos cuantificables para reducir la morbilidad y la mortalidad específicas por una enfermedad en la población tomada como objetivo. Esa población que recomienda la OMS para ser inmunizada es la de todos los niños menores de un año y las embarazadas, pues se ha observado que los niños de ese grupo de edad corren un riesgo considerable de enfermar y morir por enfermedades evitables mediante vacunación. Sin embargo, la información epidemiológica de un país dado puede mostrar que la edad elegida debe extenderse hasta un año y medio o dos años, según sea la edad en que los niños contraen la enfermedad. Una vez decididas las enfermedades y la población seleccionadas, la cuestión siguiente es cómo ponerse a inmunizar a la población tomada por objetivo de la manera más eficaz y eficiente. Se ha visto que los servicios permanentes de inmunización son menos costosos y más eficaces que las campañas en gran escala y el empleo de equipos móviles. Si la cobertura estática es suficientemente alta, son inútiles las campañas y los equipos móviles. En caso contrario, puede necesitarse una mezcla de las dos tácticas.
También deben considerarse los recursos financieros, de equipo y humanos. Los equipos móviles son costosos. Hay fondos y material suficientes para sostenerlos? ¿Puede utilizarse el personal y los servicios de salud fijos para actividades externas? Están debidamente adiestrados y motivados los trabajadores de salud? ¿Hay equipo suficiente para extender la cadena de frío y la inmunización a todo el país, o deben comenzar las operaciones en una zona geográfica pequeña y extenderlas hasta donde sea posible? Todas estas preguntas deben formularse y contestarse antes de establecer las actividades de inmunización.
Características de distribución y entrega de cada vacuna
Los requisitos de estabilidad y refrigeración son diferentes en cada vacuna. El toxoide tetánico, el DPT y el BCG son relativamente estables y solo requieren refrigeración a temperaturas de +4℃C a +8℃C. El DPT y el toxoide tetánico pueden almacenarse durante más de un año y medio a esa temperatura, en tanto que el BCG puede conservarse durante un año. Sin embargo, debe evitarse que se congelen el DPT y el toxoide tetánico. La vacuna antipoliomielítica es menos estable que el DPTI y el toxoide tetánico, en tanto que la vacuna antisarampionosa es en la actualidad la menos termoestable de las vacunas del PAI. Estas dos vacunas deben congelarse a – 20 °C cuando se almacenan durante largos períodos, pero pueden conservarse hasta dos años por razones operativas. Todas las vacunas no deben guardarse más de un mes a los niveles más bajos de la cadena de frío en el refrigerador a temperaturas. Actualmente se están haciendo investigaciones en cuanto a la termo estabilidad de las vacunas, de manera que es de esperar que en un futuro cercano haya cambios en esta información. Todas las vacunas empleadas deben ser aprobadas por la OMS y, por supuesto, no conservarse después de la fecha de caducidad.
Análisis de costos en relación con beneficios, eficacia y eficiencia
En estudios de costo y beneficio de programas de inmunización en países desarrollados se ha demostrado que las actividades de inmunización tienen una alta proporción de beneficio en relación con el costo. En un análisis, hecho para Austria, se observó que la vacunación antisarampionosa de todos los niños menores de un año proporcionaba un cociente de costo beneficio de 2,95 superior al de los tratamientos y atenciones para los niños enfermos. Esos cocientes serían superiores en los países en desarrollo porque tanto la mortalidad como la prevalencia por enfermedades evitables mediante la vacunación son allí mayores. Aunque casi universalmente se acepta que los programas de inmunización son de alta eficacia en relación con el costo, cuando se compara este con el costo de tratar la enfermedad o con el costo del tiempo y la productividad perdidos por enfermedades y defunciones, persiste el problema de mantener al mínimo los gastos de inmunización. Esto se refiere en especial a los países en desarrollo, donde es muy escasa la cantidad de dinero disponible para todos los programas de salud.
