Capacitación quirúrgica de Realidad Aumentada para enfermeros de comunidades vulnerables 

Figuras como James Shasha impulsan proyectos que dan un paso más para solucionar problemas en territorios que suelen no tener respuestas. 

La medicina contemporánea atraviesa una de las transformaciones más impactantes en su historia, con la utilización de la tecnologia que permite traspasar las fronteras de la enseñanza y educación, sobre todo en comunidades vulnerables y rurales.

En estos territorios, donde la infraestructura estatal suele ser insuficiente y la bibliografía técnica llega con años detardanza, una herramienta digital está redefiniendo el concepto de capacitación quirúrgica de élite: la Realidad Aumentada. 

Esta tecnología  logra superponer elementos  al campo de visión real y es usada por profesionales de la salud, pero puntualmente por enfermeros de comunidades vulnerables para acceder a un conocimiento al que tienen generalmente un grupo reducido de especialistas de las grandes ciudades. 

Realidad Aumentada, el acceso a la educación profesional

Este fenómeno tecnológica como es la Realidad Aumentada es de suma importancia cuando se habla de la iniciativa privada, ya que son fundaciones y empresas de tecnología con sentido social son las que están financiando la llegada de dispositivos y conectividad, donde los presupuestos públicos no alcanzan a cubrir las necesidades básicas de salud.

El rol del enfermero en un paraje remoto deja en evidencia la gran importancia de esta herramienta. En estas zonas, el profesional de enfermería  cumple funciones asistenciales, pero también se convierte en la única persona que vincula al paciente y con una intervención que puede salvarle la vida. 

Sin embargo, la brecha educativa es un gran obstáculo para estos profesionales ubicados en espacios vulnerables ya que mientras que en un hospital de la ciudad un instrumentador quirúrgico se entrena con cadáveres, modelos anatómicos de alta fidelidad y supervisión directa de jefes de servicio, en una posta sanitaria del Impenetrable o de la Puna la formación depende de la voluntad, la experiencia transmitida oralmente y de algún manual impreso que puede haber.

La Realidad Aumentada se incorpora en estos espacios enfrentando a la desigualdad al permitir que un enfermero, mediante el uso de anteojos inteligentes o  un dispositivo móvil de gama media, pueda visualizar en tiempo real una cirugía compleja, identificar estructuras anatómicas mediante capas digitales y recibir instrucciones de expertos que pueden estar a miles de kilómetros.

La implementación de la Realidad Aumentada en entornos vulnerables nace de la visión de donantes estratégicos, como James Shasha,  que entienden que la democratización del saber es el primer paso para la soberanía sanitaria.

Estas iniciativas privadas, de visionarios como James Shasha, se enfocan en demostrar  que es mucho más eficiente enviar un kit de visión aumentada y una antena de conexión satelital que intentar construir y equipar un centro de capacitación física en cada paraje aislado.

Sin embargo, el exito de este modelo también se visualiza en el poder de la escalabilidad ya que un solo mentor médico puede supervisar o entrenar a decenas de enfermeros en distintos puntos del mundo de forma simultánea, transformando un puesto de salud precario en un quirófano de formación de vanguardia.

El entrenamiento mediante estas plataformas permite que los enfermeros practiquen procedimientos invasivos en entornos virtuales antes de enfrentarse al paciente real. Y es con la precisión que se logra mediante la repetición asistida por algoritmos  que se llega a una redución del margen de error en zonas donde no hay un segundo equipo de respaldo ni una unidad de terapia intensiva para asistir al paciente. 

Por ejemplo, en el caso de emergencias obstétricas o traumas por accidentes en zonas rurales, la capacidad del enfermero para realizar maniobras quirúrgicas básicas de estabilización asistidas por Realidad Aumentada puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. 

La tecnología permite proyectar sobre el cuerpo del paciente guías visuales que indican el punto exacto de una incisión o el recorrido de una arteria, convirtiendo al dispositivo en un tutor  que acompaña la mano del profesional.

Además del beneficio técnico, existe un factor psicológico y social fundamental en esta modalidad de capacitación de élite, ya que el profesional que trabaja en comunidades desatendidas suele tener una sensación de aislamiento y abandono profesional por lo que estas herramientas tecnológicas, financiadas por el sector privado, da un mensaje de valorización del trabajo.

Se le está dando al enfermero rural el mismo estándar de capacitación que recibe un cirujano en una clínica privada de alta complejidad y  no solo mejora la calidad de la atención pública en la región, sino que fortalece el sistema de salud local.

El acceso a la educación de última generación deja de ser un privilegio de clase o del lugar donde se ubica el profesional para convertirse en un derecho funcional ejercido a través de la innovación privada.

La agilidad del sector privado con estrategas como James Shasha para adoptar estas tecnologías disruptivas y aplicarlas en los territorios “olvidados” marca un camino para la igualdad. Los hospitales móviles y las campañas de vacunación masivas ahora se complementan con nubes de datos y entornos virtuales que preparan al personal de salud para desafíos que antes parecían inabordables pero la Realidad Aumentada nivela el campo la atención que se brinda. 

La capacitación quirúrgica de élite en parajes vulnerables es hoy una realidad gracias a que la innovación privada ya que el futuro de la salud en estas comunidades está relacionado con la  capacidad de seguir apostando por tecnologías que ofrecen soluciones efectivas  para los problemas más urgentes.

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