
Procesos
La familia, unidad básica de la sociedad, tanto en lo estructural como en lo funcional, puede considerarse como un microsistema muy dinámico, con historia propia, entradas (insumos), salidas (productos), elementos, procesos, incluidas las interacciones y los sistemas y microsistemas exteriores. En su etapa de formación recibe un importante acervo genético y sociocultural en cada uno de los clementos que contribuyan a su formación. De las características de estos clementos o componentes primarios van a depender en gran parte la salud, el bienestar, la calidad de vida, el comportamiento y el cumplimiento de los cometidos del grupo familiar.
Dentro de la familia se operan varios procesos, tales como:
- Reproducción. Responsable del desarrollo y preservación de la especie, en cuyo éxito intervienen factores biológicos, socioculturales y ecológicos, tanto intra como extrafamiliares. Del prudente número de ciclos reproductivos y del cuidado de la salud de la madre y de la salud de los productos de las gestaciones, sobre todo durante las fases e interfases críticas, dependerá la normalidad de este proceso.
- Crecimiento. Se refiere al grado de crecimiento físico armonioso alcanzado por los productos de las gestaciones durante las fases del ciclo reproductivo y vital, incluido el crecimiento intrauterino. En íntima relación con el proceso de reproducción y con el proceso de desarrollo, el crecimiento como fenómeno esencialmente biológico está fuertemente influenciado por factores dependientes de los sistemas reguladores de la salud que actúan a nivel intra y extrafamiliar. La satisfacción de las necesidades nutricionales y la prevención de las infecciones son requisitos básicos para un crecimiento óptimo.
- Desarrollo. Inseparable de los procesos anteriores tiene por objetivo básico lograr la capacidad y diferenciación de órganos y sistemas que permitan cumplir con las funciones biológicas y psicosociales.
- Socialización. Proceso fundamental durante el cual el ser humano se capacita para el cumplimiento de su función social dentro y fuera de la familia. La normalidad de los procesos de desarrollo y de maduración, así como la armonía de las relaciones intrafamiliares, preparan al niño y al adolescente para desempeñarse durante estas y futuras etapas de la vida.
- Maduración. Apoyado por todos los anteriores, durante este proceso se afirman los aspectos del comportamiento y del desempeño eficiente. Todo lo que contribuye a una buena salud emocional, a la capacidad afectiva de la familia, a una buena adaptación a las crisis y a la obtención de actitudes de apoyo materno y paterno contribuirá a la normalidad de los procesos de maduración y desarrollo. Las experiencias que cada niño adquiere en el seno de su familia, así como lo que la familia representa para él y él representa para la familia, son las que imparten mayor fuerza en la determinación de los perfiles de desarrollo, socialización y maduración. Estos perfiles no solo se refieren a los niños pequeños sino a las diferentes etapas de evolución de los hijos. Es más, la clara percepción de los objetivos básicos de la maternidad y de la paternidad dentro de la dinámica familiar ayudan a determinar la conducta de los padres en lo que hace a sus interrelaciones y a las relaciones con sus hijos. A medida que el niño se expone a otras experiencias veandario, jardín de infancia, enseñanza primaria, etc. y entra en contacto con la noción de valores y patrones de conducta, los procesos de desarrollo, socialización y maduración van ajustándose más o menos armoniosa y fácilmente, según la evolución de su salud física y la organización del ambiente familiar. La normalidad del desarrollo funcional, ya sea en el aspecto sensorial, del lenguaje, emocional, de socialización y de adaptación, o en el aspecto de crecimiento intelectual del niño, dependerá en gran parte de la satisfacción de las necesidades psicológicas. El resultado es una buena salud mental y un ajuste social fácil. Para cumplir con dichas necesidades es importante que la familia, sobre todo los padres, comprendan que el niño desde muy temprano requiere:
- a) sentir que pertenece a un grupo familiar, como resultado de lo que él es y no de cómo actúa. Debe ejercer el derecho que tiene a afecto, cuidados, protección e identidad, derechos que capta desde muy temprano;
- b) sentir que es necesario dentro del grupo familiar a través de experiencias reales, lo cual estimula una conducta madura y responsable;
- c) compartir la compañía de padres responsables, a quienes pueda imitar y con quienes pueda identificarse;
- d) tener oportunidades para ajustarse al grupo familiar, dentro del que puede ser no solo seguidor pasivo sino también líder activo. La responsabilidad y autoridad delegadas oportunamente contribuyen a la madurez y al desarrollo de normas de conducta social adecuadas;
- e) tener oportunidades para encontrar satisfacciones en el mundo que lo rodea;
- f) vivir experiencias de autosuficiencia e independencia, dentro de la debida vigilancia y conciencia de los límites prudentes, y
- g) sentir que hay estabilidad en el ambiente de relaciones humanas intrafamiliares, así como en las líneas de dependencia y autoridad, con el fin de evitar el descontrol y las situaciones de conflicto.
- Envejecimiento. La salud, el estilo de vida y las características ecológicas, sociales y biológicas imperantes durante las etapas iniciales e intermedias de la vida determinan las posibilidades, la salud y el estilo de vida durante la tercera edad. Esta etapa de la vida, asociada a sus ventajas y desventajas, se inserta en una fase de la familia cercana a la extinción, usualmente después del alejamiento de los hijos crecidos y con frecuencia después del desaparecimiento de uno de los cónyuges. El estado físico y mental de los integrantes, el ambiente sociocultural desarrollado dentro del seno familiar, los vínculos afectivos y la comprensión son importantes determinantes de la normalidad en este proceso.
