Dependencia de la edad y la salud de la población

La estructura de la población por edad está relacionada estrechamente con la salud y con la capacidad de lograr y mantener niveles deseados de dicha salud. La faja poblacional productiva desde el punto de vista laboral oscila entre 15 y 64 años de edad. La tasa de dependencia (calculada por la razón de la suma de niños menores de 15 años y de adultos de 65 años y más dividida por el número de personas de 1564 años) da una idea de la población dependiente y de la capacidad de trabajo. Las tasas de fecundidad ejercen una fuerte influencia sobre la dependencia. Las tendencias anotadas de ciertas variables demográficas se relacionan en múltiples formas con los niveles y ritmos de desarrollo de los países. Son a su vez efecto de procesos socioeconómicos y conllevan dos consecuencias principales. La primera es el aumento de la fuerza laboral, que llegará a ser de unos 252 millones de personas para finales de siglo, comparados con 97 millones en 1975. Esto requeriría un crecimiento económico de aproximadamente 8% anual para absorber el crecimiento de la fuerza laboral. 

La segunda es el predominio urbano difícil de controlar que tendrán todos los países dc la Región, con inevitable deterioro, insuficientes servicios, congestión, contaminación y concentración de recursos. Las implicaciones dc estas dos consecuencias anteriores son: a) persistencia y aumento desfavorable de las condiciones sociales, económicas y materiales características del estado de pobreza extrema de estratos sociales bajos en zonas rurales y sobre todo en áreas periurbanas; b) desequilibrios regionales agravados dentro de los países; c) crecientes deficiencias en sectores oficiales de beneficio social, tales como educación, salud, seguridad social, etc., y d) creciente deficiencia de empleo.

En resumen, el tamaño y composición de la población van unidos a los procesos económicos y sociales. Las formas, estilos y ritmos del desarrollo condicionan la evolución de la mortalidad, fecundidad y migraciones internas. Por eso es poco apropiado referirse a la situación general del grupo familiar, del niño y de la mujer, ya que existen tantas situaciones cuantas condiciones existan en los aspectos de desarrollo. Y dichas condiciones a su vez se relacionan con la distribución de riqueza e ingreso, con la cantidad y calidad de condiciones de empleo productivo y con la disponibilidad de los servicios públicos, el de salud incluido como esencial.

Condiciones económicas

América Latina y el Caribe se encuentran en una posición media en relación al desarrollo económico, con un producto bruto por habitante en 1970 de aproximadamente US$ 820 comparado con 134 para Asia este y sureste sin Japón y con 5 220 para América del Norte. Dentro de América Latina y del Caribe existe también un amplio rango que va de US$ 296 por habitante en Honduras a 1 351 en Venezuela, y de US$ 125 en Haití a 1 373 en Trinidad y Tabago. Países más poblados como Brasil, México y Colombia tienen un producto bruto por habitante de US$ 978, 706 y 673 respectivamente; el de Argentina era de US$ 1 344 en 1970.

La distribución del ingreso dentro de los países es extremadamente desequilibrada. En 1970 el 20% del estrato de población más pobre disfrutaba del 2,5% del ingreso, mientras el 10% del estrato superior tenía el 42,4%. Esta mala distribución da lugar a altas proporciones de población en estado de extrema pobreza; así, en 1970, 26% de hogares en áreas urbanas (39 millones de personas) y 62% de hogares en áreas rurales (68 millones de personas) se encontraban por debajo de la línea de pobreza. 

Problemas relacionados con el proceso de urbanización

En América Latina y cl Caribe, cl proceso de migración campo ciudad constituye un fenómeno dominante y progresivo. Se cree que cl 58% del crecimiento natural de la población rural deja el campo; en países como Argentina y Uruguay hay un 100% de migración y en otros un 200%, lo cual indica una reducción progresiva. Cinco ciudades en América Latina contarán a fines de siglo con un total de 100 millones de habitantes. Entre ellas México que tendrá 32millones, São Paulo 25, Rio de Janeiro 18. Al respecto tres problemas principales han sido identificados.

1) El sistema latinoamericano de asentamientos urbanos se estableció en un período de dependencia externa con poca posibilidad de adecuación a un desarrollo endógeno. Las ciudades crecen sin previsión del futuro; la urbanización acelerada se realiza sin capital; la capacidad de inversión del habitante que llega es muy poca y a veces negativa; la población de bajos estratos es la que migra. Por este motivo el ambiente ecológico que crece es peor que el rural y produce serios problemas para la población en general. Las condiciones de vivienda, saneamiento, transporte y de servicios de salud son precarias o inexistentes.

2) Desde el punto de vista de la economía y el empleo las ciudades crecen a ritmo más acelerado que su economía y su capacidad laboral. Una buena proporción de la nueva población actúa en el sector informal. El fenómeno moderno de las metrópolis va acompañado de formas no modernas de producción. Como causas podrían citarse una insuficiente dinámica de la economía debido a tasas muy bajas de inversión; una exagerada corriente migratoria de personas no capacitadas para el desempeño en un medio urbano, y los altos costos de adaptación de las masas de personal que migra.

3) La transición rural urbana afecta en todos los casos las pautas culturales y la personalidad de quienes migran. En el medio rural la capacitación ocupacional se adquiere en el grupo familiar, con incorporación del niño, adolescente, etc., con aprendizaje paralelo a los procesos descritos inicialmente. En el medio urbano, la familia deja de ser una unidad productiva y no actúa como medio de capacitación ocupacional. El aprendizaje del niño y del adolescente pasa al sistema formal que escasamente llega al nivel primario. Ambos quedan desamparados hasta del apoyo cultural que la familia le proporciona pues la disolución o disgregación familiar es muy precoz.

A todo lo dicho se suman los problemas inherentes al cuidado de la salud y de la nutrición; la escasa disponibilidad de servicios, la difícil accesibilidad geográfica, cultural y económica para su utilización, así como los bajos ingresos para necesidades básicas dentro de economías de inflación galopantes acentúan en las familias que migran el carácter de alto riesgo que ya traían; dentro de ellas las madres y los niños pagan las cuotas más altas en los aspectos biológico y psicosocial.

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