Causas específicamente relacionadas con atención primaria de salud

La atención primaria se concibe como un conjunto de actividades integradas que, si bien hace hincapié en el nivel primario, es un elemento del sistema nacional de salud y como tal debe coordinarse con los demás niveles del mismo, así como con los otros sectores que contribuyen a la estrategia para el desarrollo integral. A continuación, se analiza la evolución a nivel regional de la mortalidad del niño por causas específicamente relacionadas con actividades de atención primaria. Se considerarán datos disponibles para aquellas acciones de alta especificidad que encierran una relación casi directa entre tecnología y enfermedad, como son los casos de vacuna y sarampión, o hidratación oral y diarrea. No se analizará la evolución y los efectos de otras intervenciones de atención primaria bien por insuficiencia o falta de especificidad de los datos o bien porque ya han sido analizados por otros autores. Entre estos cabe señalar las acciones de planificación familiar, cuyas influencias sobre la mortalidad infantil han sido estudiadas en América Latina por Érica Taucher. Mediante actividades básicas para las cuales existen tecnologías sencillas y eficaces se puede reducir un considerable porcentaje de mortalidad infantil producida por las enfermedades prevenibles por vacunación, las infecciones respiratorias agudas, las enfermedades diarreicas y la malnutrición.

Enfermedades prevenibles por vacunación

Las enfermedades que pueden prevenirse con la vacunación y que están incluidas en el Programa Ampliado de Inmunización (PAI) continúan siendo un problema de salud prioritario en la Región. Aun cuando entre alrededor de 1970 y 1979 la proporción de defunciones debidas a difteria, tétanos, tos ferina, sarampión y poliomielitis experimentó una disminución, todos los años se produjo en la Región una proporción elevada de muertes innecesarias. En fecha tan reciente como 1979 el 24% de todas las defunciones causadas por enfermedades infecciosas y parasitarias en el grupo de edad de 1 a 4 años en América Latina se debió a causas evitables con la vacunación. En América del Norte, durante el mismo período, la proporción no excedió de 1%. Resta mucho por hacer para que los países de la Región alcancen las metas del PAI en particular, y las de salud para todos en el año 2000en general. Cabe señalar que los programas de inmunización constituyen el punto de partida de la estrategia de atención primaria, cuyo impacto en la disminución de las enfermedades será la medida del progreso en el logro de esas metas. Entre 1970 y 1979 América Latina y el Caribe redujeron sensiblemente el número de muertes por las cinco enfermedades mencionadas. El total de muertes por estas causas en el grupo de 0 a 5años descendió de 42 677 en 1970 a 19 796 en 1976, es decir que hubo una reducción absoluta de 22 881 y porcentual de 53,6. En América del Norte estas muertes no llegaron a dos decenas en 1979. No se puede negar que las aplicaciones de las tecnologías propuestas por el PAI han contribuido a la reducción del número de muertes, pero aún falta mucho por hacer. Por otra parte, estas cifras reflejan una porción de la realidad latinoamericana, y debido a los problemas de registro y certificación mencionados los remanentes de mortalidad evitable por vacunación son mayores que los consignados.

Infecciones respiratorias agudas

Este grupo de causas engloba un conjunto de patologías de etiología diversa, y no hay duda de que su reducción se relaciona con la ampliación de las coberturas y la eficacia de las vacunaciones, con la aplicación de tratamientos precoces simplificados y, especialmente, con el mejoramiento de la nutrición de la madre y del niño. Alrededor de 1979 las defunciones por infecciones respiratorias agudas en menores de cinco años ocuparon el primer lugar en un país de la Región, el segundo en nueve y el tercero en ocho. En el decenio de 1970 la mortalidad en los niños se redujo de manera considerable a pesar de que no se disponía de una tecnología específica tan certera como las vacunaciones o las sales de hidratación oral. Es probable que el mayor acceso de la población latinoamericana a los servicios de salud haya incidido en la reducción de varias de las enfermedades que integran este grupo. Entre 1970 y 1979 el número de defunciones se redujo de 116 504 a 70 998, lo que significa una disminución absoluta de 45 506 y porcentual de 39,0.

Enfermedades diarreicas

El control de las enfermedades diarreicas se relaciona con el saneamiento básico y la rehidratación oral oportuna. En la mayor parte de la Región estas enfermedades todavía constituyen una causa principal de mortalidad en la infancia y en la niñez, a pesar de que su certificación aún es incompleta y no revela la verdadera magnitud del problema. En el cuadro 9 se advierte que las enfermedades diarreicas figuran entre las tres primeras causas de muerte en menores de cinco años en 15de los 18 países que informaron alrededor de 1970 y 1979. En ambos años se mantuvo el orden de importancia. El cuadro 9 también señala que alrededor de 1970 ocurrieron 103 027 defunciones por diarrea en menores de cinco años. En 1979 la cifra descendió a 75 829, lo que representa una reducción absoluta de 27 298 (26,5%). Para los menores de un año los valores absolutos respectivos fueron de 66 362 y 52 422, con una reducción de 13 940 muertes (21%). En el grupo de 1a 4 años las cifras correspondientes a 1970 y 1979 son 36 665 y 23 307, con una disminución de 13 358 muertes (36,4%). En términos de tasas por 100 000 habitantes las reducciones son similares, hecho que indica que las defunciones debidas a enfermedades diarreicas están disminuyendo en la Región, aunque no al ritmo necesario para lograr las metas del Plan Decenal de Salud para las Américas. A pesar de los progresos señalados todavía es grande la diferencia que existe con los países desarrollados; la tasa para América del Norte es de 21,9 por 100 000 en menores de un año, en tanto que en América Latina y el Caribe aún llegan a 903,8, esto es 41 veces más. Si bien Costa Rica, Cuba y Chile redujeron sus tasas a la quinta parte en el decenio de 1970, los avances para el control de las enfermedades diarreicas debieran ser más significativos dado que se dispone de instrumentos eficaces, de bajo costo y de fácil aceptabilidad cultural. Por último, es probable que la persistencia del ciclo pobreza malnutrición diarrea sea un constante socio biológica y que estas enfermedades requieran de transformaciones socioeconómicas más profundas para su reducción y control.

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