Se ha señalado que la perinatología no ha sido reconocida como una rama de las ciencias médicas, con personalidad propia, ya que cuando el que la define es un gineco obstetra, la ubica como una rama de la obstetricia, y cuando es un pediatra como una rama de la pediatría. Por eso resulta pertinente establecer con claridad qué debe entenderse por perinatología. La perinatología se ha estructurado recientemente como una rama de las ciencias de la salud, enfocada hacia la parte fundamental de los procesos de reproducción, crecimiento y desarrollo humanos. La especialidad comprende aspectos obstétricos, pediátricos y de salud pública que se entrelazan de manera coherente, lógica y natural, dentro del contexto de la investigación científica. La perinatología se relaciona, como es natural, con los aspectos clínicos del manejo de la mujer sana en edad de procreación, del embarazo, del trabajo de parto, de la expulsión de la progenie, del amamantamiento del nuevo ser, de su estímulo temprano y adecuado para un mejor desarrollo del sistema nervioso y de los procesos que conllevan a un mejor crecimiento y desarrollo del recién nacido, así como con aspectos genéticos, psicológicos, sociológicos, demográficos, antropológicos, nutricionales, educacionales y tecnológicos.

Aspectos clínicos de la perinatología en México

La perinatología da un nuevo enfoque a los viejos problemas de la reproducción, crecimiento y desarrollo humanos, con la mira evidente de abatir los indicadores biopsicosociales que, hoy por hoy, caracterizan los episodios perinatales, a saber:

Mortalidad neonatal. Hubo un marcado descenso de 24,2 por 1 000 nacidos vivos en 1970 a 18,1 en 1974. Causas de muerte. El análisis de las causas de muerte de las madres, así como de los fetos y neonatos, indica que las defunciones se deben a diagnósticos tardíos y quizás a un manejo inadecuado de los pacientes. En el caso de las madres las causas de muerte más frecuentes se deben a cuadros hemorrágicos durante el embarazo, el parto y el puerperio: toxemias, sepsis y abortos; y en el de los fetos a enfermedades del feto y causas mal conocidas: anomalías de la placenta y del cordón umbilical, malformaciones congénitas, enfermedades y complicaciones del embarazo y del parto. Algo similar ocurre en el caso de los recién nacidos en los cuales las principales causas de muerte informadas oficialmente son prematurez, infecciones, asfixia, traumatismos atribuibles al manejo del parto y malformaciones congénitas.

Escasa cobertura institucional

En 1970, la capacidad del país solo permitió proporcionar cobertura durante el embarazo al 42,5% de las mujeres embarazadas y únicamente a 40,7% de las mismas en el momento del parto. Esto significa que cerca del 60% del total de mujeres que se embarazan en México carece de atención institucional durante el embarazo y el parto. Tal situación, verdadero problema de salud pública, plantea lo siguiente:

  1. a) La urgente necesidad de revisar la política de prestación de servicios de salud a la comunidad. Para ello, o bien se procede a la construcción de la infraestructura necesaria (hospitales, maternidades, centros de salud, etc.) en la cantidad y ubicación adecuadas, y a la preparación, contratación y distribución de personal idóneo para su funcionamiento, o bien se destina la infraestructura existente a la atención de las embarazadas de alto riesgo que en el país en términos generales constituyen aproximadamente el 20%y de mediano riesgo, y se elabora un programa de atención para las embarazadas de bajo riesgo a domicilio que contemple el parto y la atención al recién nacido.
  2. b) Es muy probable que dicho programa, además de la capacitación del personal de salud, implique la necesidad de detectar, capear y adicsurar al personal «‘empírico” existente, el cual debe ser aprovechado en forma inteligente.

Calidad de la población neonatal

En la literatura médica disponible se encuentra información que permite calcular que, del total de la producción humana de óvulos durante la vida sexual activa, solamente el 25% resulta capaz de dar productos viables. Al parecer, el 16% se pierde como óvulos que jamás entran en contacto con los espermatozoides; el 15% desaparece durante el período de pre implantación debido a destrucción del huevo dentro del canal tubario por diversas causas; el 27% se malogra por trastornos en el proceso de la implantación; el 15% son pérdidas fetales tempranas, y el 1% se pierde por malformaciones congénitas. Por otro lado, ha quedado bien documentado que las características ambientales perinatales condicionan y, las más de las veces, limitan la libre expresión del mensaje genético en el proceso de la formación del nuevo ser. El microambiente (ambiente intrauuterino), el matroambiente (organismo materno) y el macroambiente (ambiente terrestre) influyen definitivamente en las características del recién nacido (genotipo + ambiente = fenotipo). Las características de los ambientes mencionados revisten en México aspectos particulares según la latitud y la longitud geográficas, y según la organización socioeconómica y cultural de los diferentes asentamientos humanos, de acuerdo con sus movimientos demográficos, antecedentes antropológicos, etc. García Cazares et al. encontraron los indicadores que se reproducen en la figura 2 en una muestra de 2 018 recién nacidos consecutivos en un hospital de ginecoobstetricia del Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS) en la ciudad de Monterrey, Nuevo León. Por su parte Ledezma Luján (comunicación personal, 1977) informó indicadores para 1 008 recién nacidos consecutivos en un hospital general de la Secretaría de Salubridad y Asistencia (SSA), ubicado en Tlalnepantla, estado de México. Los datos informados por Jurado García acerca de 18 063 nacimientos consecutivos de producto único, vivo y sano en dos maternidades subrogadas del IMSS en la ciudad de México, se han propuesto como representativos para todo el país. Aproximadamente un 20% del total de nacimientos corresponde a niños de pretérmino o hipotróficos, los que se han englobado como recién nacidos de alto riesgo.

 

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