Crecimiento del niño como indicador de salud

En la evaluación del estado de salud de la población debe ocupar un lugar destacado el registro periódico del crecimiento físico de los niños. Actualmente se reconoce que el crecimiento somático es un indicador muy sensible de la salud y nutrición de una población y, en la medida que los países en desarrollo con deficiente nutrición y elevada mortalidad eleven su estatus económico y social y mejoren el nivel de vida de la población, los estudios sobre el crecimiento adquirirán cada vez mayor importancia en la evaluación de la salud. Hasta el presente se han tomado como norma del desarrollo del estado de salud de la población indicadores indirectos tales como: la mortalidad materna, perinatal, infantil, preescolar, escolar y general. Las estadísticas de mortalidad constituyen un registro retrospectivo, al que podríamos considerar en cierto modo, pasivo, que reflejan un indicador no solo indirecto, sino negativo, pues miden la enfermedad a través de su desenlace más desfavorable: la muerte. Por el contrario, la encuesta antropométrica masiva y repetida a intervalos regulares tiene la ventaja de constituir una acción prospectiva más activa, que revela una preocupación sanitaria consciente y estratégica y es un indicador más cercano a la evaluación real de la salud que la ponderación del factor enfermedad y muerte.

A partir de 1959 en Cuba las actividades de salud se concentraron en acciones más urgentes tales como el establecimiento de unidades asistenciales en zonas rurales, donde su fundaron más de 40 hospitales; la ampliación y reorganización de la atención primaria y dos programas fundamentales: uno para la reducción de la mortalidad materna y otro para la lucha contra las enfermedades diarreicas agudas en los niños. Estos programas, aunque no estaban dirigidos de manera específica a reducir la mortalidad infantil, contribuyeron a disminuir su tasa. Antes de 1959, con un su registro considerable, la tasa de mortalidad infantil se estimaba en 70 por 1 000 nacidos vivos. Desde 1965 se comenzó a aplicar la definición de nacido vivo adoptada por la Organización Mundial de la Salud. De acuerdo con clla.cn 1969 la tasa descendió a 46.7 por 1 000. Fue en 1970 cuando el Programa para la Reducción de la Mortalidad Infantil que se propuso como meta su disminución en un 50% durante el decenio. Esto suponía obtener una tasa de alrededor de 24 por 1 000 en 1980. AI mismo tiempo se pensó que, si esa meta se cumplía, a partir de ese momento el indicador tasa de mortalidad perdería valor en la evaluación de la salud infantil y debía complementarse con otros indicadores positivos tal como el registro del crecimiento y desarrollo de los niños.

Estudio nacional

Como resultado de un análisis profundo de la situación y de una cuidadosa evaluación de la atención materno infantil, en Cuba se elaboraron para 1970 distintos programas en cumplimiento de una nueva estrategia de salud que tuvo como objetivo principal la disminución de las tasas de mortalidad materna, perinatal e infantil. Las metas a corto y largo plazo del programa incluían: aumento de la cobertura de los servicios, incremento de la atención a las embarazadas y de los partos institucionales; detección de gestantes y recién nacidos con alto riesgo; desarrollo de recursos humanos especializados y técnicos; educación en salud y mejoramiento de los recursos operacionales del sistema nacional de salud. Al mismo tiempo, como no existían normas nacionales del crecimiento y desarrollo de los niños y las normas extranjeras disponibles habían resultado inapropiadas, se consideró justificado realizar un estudio nacional orientado a esas metas. Esta decisión se basó en el presupuesto de que cuando se lograran las metas de reducción de la mortalidad infantil, muchos niños que antes morían entonces sobrevivían. La pregunta que surgiría en ese momento sería: no mueren, ¿pero en qué condiciones de salud se encuentran? Un estudio sobre el crecimiento de los niños sería una buena respuesta para ese interrogante

El Programa para la Reducción de la Mortalidad Infantil resultó un éxito completo pues ya en 1977 quedó cumplida la meta de reducción en un 50% cuando se obtuvo una tasa de 24,6 por 1 000 nacidos vivos. Estas cifras tienen una alta confiabilidad debido a que investigaciones oficiales realizadas por la Organización Panamericana de la Salud reconocieron un su registro mínimo. El sistema nacional de salud que se ha ido desarrollando en Cuba durante los últimos veinte años por medio de la regionalización, los recursos humanos y materiales suficientes y la estrecha interacción con la comunidad ha superado importantes metas, en particular en lo concerniente a salud materno infantil.

En 1982, sobre una mortalidad general de 5,7 por 1 000 habitantes, hubo una mortalidad perinatal de 21,8 por 1 000 nacidos vivos; infantil de 17,3 por 1 000 nacidos vivos; de 1-4 años de 0,9 por 1 000habitantes del grupo de edad, y de 5-6 años de 0,5 por 1 000 habitantes del grupo de edad; y una mortalidad materna de 4,8 por 10 000nacidos vivos. Además de estas metas, se ha erradicado la malaria, la poliomielitis, la difteria y el tétanos del recién nacido. La mortalidad por enfermedades infecciosas y parasitarias que en 1962 tenía una tasa de 94,4por 100 000 habitantes, en 1982 muestra un descenso a 11,3. En el mismo intervalo de 20 años la mortalidad por enfermedades diarreicas agudas ha experimentado un descenso en su tasa de 57,3 a 4,1 por 100 000 habitantes. En los menores de un año, esta tasa ha descendido de 4,9 por 1 000 nacidos vivos en 1968 a 1,0 en 1982.

Cuando un país en desarrollo alcanza logros de salud importantes en la disminución de la mortalidad de los niños, ya se encuentra en la etapa en la que se hace necesario complementar la información mediante la ejecución de encuestas antropométricas periódicas, que constituyen un verdadero método epidemiológico en la evaluación del estado de salud de la población. Los resultados del Estudio Nacional de Crecimiento y Desarrollo 1972-1974 mostraron una relación inversa y constante en las distintas provincias entre la estatura de los niños y la mortalidad infantil. En aquellas donde la mortalidad era más baja, los niños tenían una estatura mayor; por el contrario, a mayor mortalidad, se daba menor desarrollo físico. En este trabajo se brinda información relacionada con el Estudio citado, su diseño y algunos resultados, también se comenta la importancia de repetir estas investigaciones cada 10 años, como se ha hecho en Cuba con el nuevo Estudio realizado en 1982, y cuyos datos serán comparados con los del primero.

 

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